Hace 20 años,
yo tenía 13, usaba ropa amasada de colores vergonzosos y un cinturón
amarillo enorme, que hoy desafiaría a todas las pautas de moda.
Hace 20 años,
yo cursaba el 8vo básico, sabía que sería mi último curso en el Liceo
Cervantes, y que me separaría de esas amigas-compañeras con las que
había crecido desde los 6 años, para emigrar al Liceo 7 y comenzar
nuevas experiencias.
Hace 20 años,
en el departamento familiar habitan 2 compañeros, a quienes llamábamos
Pedro y Manuel, aunque cada vez que los nombrábamos sabíamos
perfectamente que su bautizo había sido otro y que esas "chapas"
revestían lucha y compromiso.
Hace 20 años,
mi primo Igor llevaba 4 meses con una chapita en su chaqueta de
mezclilla, mi prima Sandra tenía una bandera de colores, mi primo Gorki
organizaba comandos en su jardín, mi hermano Francisco silbaba una
canción que hablaba de la alegría y yo colgaba orgullosa una afiche en
mi ventana.
Hace 20 años,
madre, padre, tíos-as, hermanos-as, primos-as, amigos-as, recorrimos
calles, pintamos muros, entonamos himnos, salimos a la calle en función
de par.
Hace 20 años,
nos sentamos frente al televisor cada noche a ver una franja que
irrumpía con calorcito rico y con imágenes que espantaban el terror.
Hace 20 años, odié
no ser mayor de edad, y grito en el pecho le dije a un profesor y
repetía a quién me quisiera oír, que no podía ejercer mi derecho a
voto, pero si a voz y que me iban a escuchar.
Hace 20 años,
luego del almuerzo familiar, acompañé Rosa, mi madre, Diana, mi tía y
Sandra, mi prima al Liceo Barros Borgoño a votar, y cada paso fue
marcando futuro, y cada cuadra fue aminorando el miedo, y cada mirada
cómplice en la fila de espera, fue confirmando que esta vez si
comenzaba acabarse el terror y con ellos la sombra del mutismo, y la
pena, el odio, la persecución y la censura.
Hace 20 años, salí orgullosa de dicho recinto, con mi pulgar manchado, por la tinta compartida de los idem de las mujeres de mi familia.
Hace 20 años, mi país se vestió de arco iris, de sueños y esperanzas.
Hace 20 años, no quedó vals sin bailar, tren sin hacer, casa sin construir.
Hace 20 años, agradecí a mi familia de permitir con su lucha y tesón que nosotros-as pudiéramos vivir en democracia.
Hace 20 años, como dijo un amigo, Dijimos NO, y fue la raja
Tejiendo Rebeldías







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